Por Fernando López
Para todos los que peinamos algunas canas, solo algunas, y vivimos como lado de esperanza de nuestra fe en Cristo Vivo... el 13 de marzo se nos escapo un lagrimón o por lo menos se quedó entre las pupilas de los ojos.
Santo Padre, sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, Siervo de Dios... cada título agregado por diversos acontecimientos históricos. Pero HOY PESCADOR DE HOMBRES.
Nací con Pablo VI: Era el hombre de Dios que trabajó incesantemente por el anuncio universal del Evangelio y por toda aquella tarea a favor de la unidad con los no creyentes. Con este propósito comenzó a viajar fuera de Roma para llevar luz hacia los pueblos oprimidos.
Después vino Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa, que nos inculco por medio de su corto tiempo que debemos disfrutar de cada momento de la vida, que cada uno de ellos sirven para comprobar la solidez de la fe guiados por María nuestra madre del cielo.
A Juan Pablo II lo conocí en la ciudad de Buenos Aires cuando "El Mensajero de la Paz" nos visito en 1982: Recuerdo algo que me quedó grabado de ese encuentro que por los alto parlantes el papa decía como una memorable invitación; "No tengan miedo, abran bien grande de para en par las puertas a Cristo".
Y llegó Benedicto XVI quien trató de convencernos en la lealtad de la oración como verdadero instrumento o medio para unir el cielo y la tierra. Y como un camino para llegar a la afirmación de la justicia es comprometerse a orar, porque de esta manera se transforma en una educación mía y del otro para la justicia.
El 13 de marzo NUESTRO FRANCISCO I, quién no ha heredado un trono imperial sino la humilde silla de un pescador. Lo msotró al aparecer en público.
Normalmente los Papas ponían sobre los hombros la muceta, esa capita corta bordada en otro que sólo los emperadores podían usar. El Papa Francisco llegó sólo vestido de blanco. En su discurso inaugural se destacan tres puntos, de gran significado simbólico.
El primero: dijo que quiere presidir en la caridad, algo que desde la Reforma y en los mejores teólogos del ecumenismo se pedía. El Papa no debe presidir como un monarca absoluto, revestido de poder sagrado como prevé la ley canónica. Según Jesús debe presidir en el amor y fortalecer la fe de los hermanos y hermanas.
El segundo: dio centralidad al Pueblo de Dios, como destaca el Concilio Vaticano II. El Papa Francisco pide humildemente al pueblo de Dios que rece por él y lo bendiga. Sólo después él bendecirá al pueblo de Dios. Esto significa que él está allí para servir y no para ser servido. Pide que ayuden a construir un camino juntos y clama por fraternidad para toda la humanidad, donde los seres humanos no se reconocen como hermanos y hermanas sino atados por otras fuerzas.
Hoy pidamos al Espíritu Santo que acompañe su ardua tarea y que lo ilumine.
Éste será nuestro reto para que cada uno que nosotros entre junto a él en la verdadera Civilización del Amor, de la vida, la justicia, la paz y la misericordia. Un reto a gastar la vela encendida de nuestras vida para que alumbre a muchos a gastar la sal de nuestras vidas para dar sabor a muchos a meter ese fermento de nuestro corazón en la masa de la sociedad y transformarla. Y todo ello con la fuerza, la pasión de una fe en Jesús de Nazaret, Hombre cabal y Dios con nosotros. En busca de nuestro ser de hombre acerquémonos al verdadero proyecto de Hombre: Jesús.
¿No vale la pena amar como Jesús amo? (Jn 13, 1-17), sentir como Jesús sintió (Mc 6, 34) pensar como Jesús pensó (Mt 5, 1-12), comprometerse como Jesús hizo? (Mt 20, 24-28). Tal vez la gran certeza sea, y no lo dudemos, ser Jesús. Jesús Dios hombre. Jesús divino en lo humano y humano en lo divino. Porque Jesús es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. FRANCISCO... ESTAMOS CON VOS !!
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