viernes, 22 de marzo de 2013

VIDAS PARALELAS

COLUMNA DE OPINIÓN
Por Juan Ignacio Scibilia (Preceptor turno tarde)


Ambos son cuadros políticos, los dos fueron militantes en la década de 1970, ambos peronistas. El Papa Francisco estuvo vinculado a Guardia de Hierro, una organización de la ortodoxia peronista que no optó por la lucha armada, aunque algunos de sus miembros tuvieron conflictos callejeros con miembros de la izquierda peronista.

Aparentemente el Papa facilitó la entrada de la organización de los guardianes a la Universidad del Salavador.

Por otro lado, Cristina militó en la flor de su juventud en la Juventud Peronista. La JP fue una agrupación que tampoco optó por la lucha armada pero que fue hegemonizada por la organización Montoneros que si adoptó la opción por las armas. Coinciden ambos líderes en una ideología social y humanitaria, ambos provenientes del continente con mayor desigualdad en el Mundo, pugnan por una mejor redistribución de la riqueza. Uno llama a todos los eclesiásticos a volcar su atención  a los más necesitados el otro quiere sostener por cualquier medio y con altos costos, un modelo de crecimiento y desarrollo que genere empleo, crecimiento y bienestar. Deben existir muchas divergencias entre ambos pero no son públicas, se tejen en los entretelones de la política, ningún medio de comunicaciónal puede informar de manera fáctica sobre estas contradicciones.

Ambos líderes se refieren a Latinoamérica como la "patria grande", y también ambos se opusieron a una unión económica americana hegemonizada por EEUU.

La visita de Cristina fue una jugada diplomática muy buena e inteligente. La actitud de Francisco fue magnánima.

El surgimiento de Francisco como líder universal, ponen a América Latina en un papel histórico y político protagónico. ¿Podrá existir una articulación entre el poder espiritual y el poder terrenal que beneficie  a os pueblos latinoamericanos y porque no, a todos los pueblos más desfavorecidos?

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